sábado, 11 de mayo de 2013

Del miedo a la soledad y otras rarezas

Estoy sola... en el sentido amoroso del término. Todos los días me levanto con la certeza, reforzada en mis sueños, de que nadie me ama... tampoco amo... lo deseo, lo anhelo... pero no ES. Estoy en esa etapa de la soledad en la que cualquier excusa parece un motivo suficiente para buscar cualquier tipo de contacto... para no perder toda esperanza y no caer en la dura verdad de que estoy sola, no amo y no me aman. No es realmente dramático, no sufro por nadie ni por nada en particular. Es sólo la sensación misma de estar sola, de saber que debo estarlo... Me siento en cierto modo, condenada a mi propia compañía, y aunque la quiero, también siento que me he traicionado durante mucho tiempo y no quiero mirarme a los ojos... a las emociones, a las dificultades. ¿Cómo estar conmigo después de haber pasado por encima de mis propias necesidades? Es como volver a los brazos de un amante abandonado, ignorado, algo apaleado... el otro de la historia... ¿cómo puedo volver?

También estoy demasiado acompañada... mi madre está en todas partes, al igual que amig@s y estudiantes. Cuando estoy en estas situaciones quiero gritar mi SOLEDAD... No se de qué está hecha... pero deseo mi silencio: con vergüenza, temor... incertidumbre.... ¡¡¡pero lo quiero, lo quiero, lo quiero!!!!!!

Estar sola, sola... conmigo... lo veo como un baile, tan lindo, tan propicio. Lo quiero, pero, estando conmigo todos los días, no se exactamente cómo hacerlo...

¿Cómo hacerlo sin herir a l@s que quiero pero dejando de herirme a mí misma?

No hay comentarios:

Publicar un comentario