lunes, 19 de agosto de 2013

Un mes después...

Es increíble como cambia la percepción de la realidad propia en un mes... Ahora, me siento tranquila sola. Hay días que agradezco inmensamente mi soledad y no entiendo como pasé tantos años desesperada por una compañía externa...

Algunas veces, pienso en toda la amargura que portaba conmigo en momentos de pareja, de compañía, de "amor"... Lo único que me preocupa, jejeje, obviamente porque el deseo existe, es el cuento del sexo... ¿Cómo vivir si sexo? ... bueno, supongo que es cuestión de costumbre.

Que feo era vivir celosa e insegura... ahora ya no siento esas cosas. Y cada vez que me descubro en la privilegiada posición de observadora, me complazco de haber superado un círculo vicioso que me hería.

Claro que no volver a estar con nadie, NUNCA, (cosa cómica de decir luego de tan sólo un mes de soltería), ya no daría cuenta de mi fortaleza como de mi cobardía... Pero bueno, todavía tengo dos meses de "inmunidad". Me prometí tres meses de soltería reglamentados y luego... ya vería.

¿Que si es preocupante pensar en la idea de no volverle a gustar a NADIE, NUNCA MÁS? Claro que sí... pero es un miedo irracional; y sería una ironía tan absurda si en realidad sucediera que sólo me divertiría.

Por ahora, tengo el poder de mi inmunidad y eso me brinda mucha tranquilidad.

domingo, 4 de agosto de 2013

De la melancolía

¿Cuánto tarda un nuevo comienzo? He tardado yo... ahora todo me pesa... sólo escribo aquí cuando me siento realmente triste... así que claramente no habito un estado de melancolía perpetua...
He dejado ir todos mis refugios infantiles... en esta etapa, por primera vez, enfrento mis vacíos y dudas como adulta. Me siento tan orgullosa de mí misma, de mi valentía y perseverancia, pero al mismo tiempo me siento en el borde de un vacío inmenso, incierto, algo amargo.

A veces, últimamente muchas, desearía ser menos consciente. Simplemente pasar de alegría a tristeza a alegría sin notarlo... atropellando inocentemente a l@s presentes sin darme cuenta. Pero no, tengo una conciencia tan implacable como yo misma. Observo cada sentimiento, gesto, palabra y, lo suficientemente rápido como para arrepentirme y rectificar en mi mente...

Pero... a pesar de los sinsabores pequeños de los días solitarios e inciertos, me queda ese gran triunfo de estar sola en esto, haciendo mis duelos -tarde, pero haciéndolos-. Me habita la satisfacción imperturbable de estar siendo, tal vez por primera vez en mi vida, fiel a mí misma, a mis búsquedas, dudas y nostalgias...

Soy... sin adornos, sin máscaras. Soy por primera vez más hacia adentro que hacia afuera. Me disfruto, me admiro, me plazco...

http://www.youtube.com/watch?v=YfJrwLJJp3A